Cada Viernes Santo, los devotos suben en procesión a la Dolorosa y al Cristo Crucificado a la ermita de San Cebrián, cerrando así el capitulo de la pasión con una jaculatoria dentro de la ermita. Hay constancia que desde los siglos XVII, hasta el XX, se han venido celebrando diferentes actos litúrgicos y de hermandad de las diferentes cofradías que estaban afiliadas; como las del Santísimo Sacramento, la Vera Cruz o el Santo Nombre de Jesús.
A finales del mes de Agosto de 1507 fue testigo mudo de un avatar relevante en la historia de la villa, recibió en su amplia nave la celebración de los Te Deum de aquellos fervorosos feligreses que expectantes vieron pasar el regio cortejo fúnebre de la infausta reina doña Juana I de Castilla con el cadáver insepulto de don Felipe hacia la iglesia de San Esteban.
Una comisión local se está encargando de hacer algún evento para recaudar fondos este verano. Esperemos que todos los feligreses estén a la altura y aporten su “granito...”
Diario de Burgos, 08/07/2011
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